No conforme con la enorme grieta que abrió tras la embestida al titular del Grupo Techint, Paolo Rocca, a quien trató de “Don Chatarrín” luego de que perdiera una licitación en Vaca Muerta, ahora el Gobierno salió de forma inesperada a cruzar al sector textil, uno de los que más abiertamente se muestra en contra de la política importadora, y que manifiesta los efectos negativos que tiene sobre la industrial local el ingreso de productos del exterior.
En este caso, a través de dos funcionarios de peso como el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, salió a minimizar los efectos de las importaciones sobre la industria local, y marcó que lo que pretende el sector es volver a un sistema proteccionista.
Las frases de Caputo, sin dudas, fueron las que más movieron a los textiles. “Yo no compré nunca en mi vida ropa en la Argentina porque era un robo. Entonces, los que teníamos posibilidad de viajar comprábamos afuera”, soltó el ministro, una frase que pegó fuerte en el sector. Además, sostuvo que “hubo 47 millones de argentinos que debieron pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces más de lo que valen en el mundo”.
“No compra ropa y tampoco compra autos, porque en la Argentina valen el doble, y no compra Big Mac, porque es el segundo más caro del mundo. O no compra aceite de oliva, que es más caro que en España. No compra neumáticos que valen tres veces más. No va al supermercado porque la comida argentina ya es más cara que en el mercado común europeo”, expresó Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI).
Además, el directivo y propietario de la marca Jazmín Chebar apuntó: “Se convirtieron en parte de la casta, porque no resuelven los temas, los eluden y buscan siempre el camino corto para no resolver las cuestiones de fondo”.
Por si faltara algo, Adorni también tiró unos dardos. Casi como al pasar, durante una entrevista televisiva destacó que “con la importación de un jean no se pierden puestos de trabajo». Estas afirmaciones no solo llegan en medio del boom de compras en el exterior de las que tanto vienen hablando los empresarios del rubro, sino que además esa preocupación va de la mano de los números que manejan los textiles.
Las cifras sectoriales estiman que se dio una pérdida de entre 16.000 y 17.700 puestos de trabajo registrados en toda la cadena textil-indumentaria y afines, lo que representa una caída de aproximadamente el 13% al 15% de la dotación total del sector.
Por otro lado, cerraron algo más de 500 empresas vinculadas a la cadena textil e indumentaria, lo que implica que cerca del 8% al 10% del entramado productivo del sector desapareció o, al menos, dejó de operar formalmente.
Los motivos que los textiles encuentran a la hora de explicar el porqué de las diferencias de precios entre los productos locales y los importados, no tienen dudas; la alta carga impositiva es el factor predominante. “Quieren comparar Bangladesh con la Argentina, olvidándose de todos los impuestos que en dos años no pudieron desarmar. No sacaron ni uno”, dijo.
En este punto, el listado de impuestos que pesan sobre los precios finales es amplio, según la CIAI. Así, aparecen: el 21% de IVA, el 1,2% de impuesto al cheque, el 1,8% de arancel que cobran las tarjetas de crédito, y el 14,85% de las compras realizadas en seis cuotas.
Otro de los referentes del mundo textil que se puso entremedio de las declaraciones del oficialismo fue el diseñador Benito Fernández. “No está bueno que nos traten de ladrones”, dijo. Y continuó: “Lo que estamos diciendo es que que la industria hay que cuidarla un poquitito más, como hizo Estados Unidos y le puso impuestos, como hace Brasil, como hacen todos los países”.
Otro de los puntos que Caputo puso en el foco es el modelo productivo que se lleva adelante. En este sentido, el ministro de Economía dio a entender que los textiles pretenden la vuelta de un sistema más proteccionista.
“El sector textil es un caso emblemático de una industria protegida durante muchísimos años, bajo el argumento de que hay 150.000 familias que trabajan en ella. El proteccionismo es una medida zonza que perjudica a los que menos tienen”, dijo el funcionario.
Drescher también salió a responder sobre esto: “Los empresarios argentinos no queremos volver atrás. Ese proteccionismo no funcionó. Pero este liberalismo ingenuo, este liberalismo pasado de moda, es directamente suicida”.
