Con una altura de 3776 metros, el volcán Lanín es uno de los destinos más emblemáticos para el montañismo en Argentina. Expertos y principiantes relatan los detalles del exigente ascenso de dos días y el paisaje único que ofrece su cumbre.
El volcán Lanín, ubicado en el límite entre Argentina y Chile, es un cono casi perfecto que se alza a 3776 metros sobre el nivel del mar. Aunque no se encuentra entre los picos más altos del país, su forma característica y su entorno en el Parque Nacional Lanín lo convierten en un objetivo frecuente para montañistas.
El ascenso está regulado por Parques Nacionales y se realiza generalmente en dos días, con un cupo limitado de personas para minimizar el impacto ambiental. La primera etapa consiste en una caminata de varias horas a través de un bosque de lengas hasta el área de acampe, ubicada a 2315 metros de altura.
La etapa final, que conduce a la cumbre, suele iniciarse alrededor de las 2 de la madrugada. Los montañistas deben superar una escarpada cresta de roca antes de llegar al cráter del volcán, cubierto de nieve. Desde allí, se obtiene una vista panorámica de 360 grados de lagos y montañas.
«Cuando un niño dibuja una montaña, lo hace igual que la silueta del Lanín, en forma de cono y con el pico nevado. Esa forma tan pura le da un atractivo especial», comentó Julián Insarralde, guía de montaña con amplia experiencia en la zona. Además, destacó la ventaja logística: «A diferencia de otros picos, no está en una zona de altura extrema, por lo que no se necesita un largo proceso de aclimatación. Su proximidad a San Martín de los Andes, que cuenta con aeropuerto, permite planificar una expedición en un fin de semana largo».
Juan Ponce, otro guía especializado, explicó el rigor físico de la travesía: «El desafío del Lanín está dado por el esfuerzo que implica subir y luego descender casi 2600 metros de desnivel en solo dos días. Es un trekking muy duro que a menudo se combina con escalada en hielo». El descenso completo a la base puede demandar más de 16 horas.
Para realizar el ascenso, es obligatorio contar con un guía autorizado y realizar una preparación física adecuada, dada la exigencia del terreno y las condiciones climáticas variables de la región patagónica.
